De abrazos va la cosa

En una clase de psicología, no hace mucho, un profesor nos insistió en que el lenguaje corporal era fundamental para tratar con la gente. Mirar a los ojos, estrechar la mano de alguien con la suficiente confianza, la sonrisa… pero también los abrazos, ese gesto cercano y reconfortante que tods conocemos, ocupaba un lugar importante.

Se decidió hacer una práctica entre la gente de la clase, desconocids tods entre nosotrs. Consistía en que nos miráramos a los ojos sin hablar para luego, cuando el profesor diera la señal, abrazarnos. Para alguns fue una práctica fácil y entretenida. Para otrs, no obstante, fue una situación difícil e incómoda. Ahora bien, ¿fue una buena práctica? A mi juicio no. Creo que no tiene sentido hacer esos ejercicios sin una preparación previa ya que si no, no se llega a nada. Creo que no porque hubo gente que lo pasó mal sin necesidad ya que esos ejercicios no fueron algo que se fuera a alargar en el tiempo como un taller. Creo que no porque quien se negó a hacerlo fue señalado.

Esto no quita que sea importante el lenguaje corporal, que sea importante que seamos cercanos en el trabajo al que nos estamos preparando para realizar. ¿Hay que trabajar en eso? Sí, ya que cómo actuemos tendrá una repercusión en la forma en que lleguemos a la gente. En mi opinión la mejor forma de hacerlo es o personalmente en el día a día o en cursos que te permitan trabajártelo, desde el teatro o los cursos de oratoria, hasta los talleres de inteligencia emocional.

Más que dar abrazos o no, más que sonreír o no, lo fundamental es discernir cuándo podemos realizar ciertos actos. Dependiendo de con quien trabajemos, en qué situación etc. Hay una diferencia abismal. No es lo mismo trabajar con una persona autista que con una persona mayor en casa. Me pregunto, no obstante, si esos matices son elementos que se puedan dejar al sentido común y me temo que no.

Por último decir que estoy convencida de que a pesar de la importancia del lenguaje corporal, dar abrazos no va a suponer la diferencia entre ser un buenx o malx profesional. Pero bueno, por si acaso, unas instrucciones nunca vienen mal.

Poema de Manuel J. Ruiz Torres

Publicado en Negra flama: poesía antagonista en el estado español. Editado por CNT de Jaén

INSTRUCCIONES GENÉTICAS

Para abrazar mejor es necesario acercarse al otro
desde una tesitura semejante,
entender la necesidad ocasional de quien te recibe
para no parecerle inoportuno,
deshaciendo así la armonía que ha de gobernar ese movimiento.

El abrazo debe ser espontáneo pero no sorpresivo
para dar tiempo a que los dos
desarrollen mejor sus avenencias.

Llegados al contacto, habrá de medirse la presión
con la que nos presentamos.
Ni tan robusta que ahogue
ni tan esponjosa que transmita inconsistencia.
Pero mayor cuidado habrá de tenerse en huir del término medio,
porque quizás se interprete como que nos mueve el cálculo,
principal motivo por el que tan hermoso gesto se desinfla
de sus distintas posibilidades redentoras.

Todo buen abrazo debe dejar una salida abierta,
para no confundirse con una presa.
Han de poder moverse ambos en su interior con comodidad,
aún dentro de su conocida angostura,
sin que la misma suponga, para ninguno,
menoscabo de sub bien ganada condición
de organismos independientes.

Su duración debe ser tal que a ninguno
le apetezca cronometrarlo.
Ni tan prolongado que nos saque de su hechizo
ni tan parco que dudemos de la experiencia.

Solo los mejores abrazos consiguen mantener su paso de baile
cuando los dos se apartan.

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