Buscando la convivencia.

Llevo unos días dándole vueltas al tema de la religión en los lugares públicos. En la RAE (aunque sinceramente me da igual la academia), nos encontramos que el laicismo es la independencia del individuo o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa. Yo personalmente lo que busco no es una invisibilización de las creencias religiosas y sus prácticas. Lo que busco es que no haya privilegios entre las distintas religiones y que por supuesto, en los lugares públicos, como en los colegios, no se promueva ninguna religión ya que entiendo que corresponde al ámbito privado de cada cual y hay que tener cuidado en no imponer nada.

El otro día un compañero de clase compartió este artículo: ¿Por qué hay una capilla en una universidad pública? Quitando la primera frase que me parece un despropósito con la cantidad de detenciones que está habiendo por publicar en twitter, me hizo reflexionar. En ese artículo se defiende que lo público no tiene que reñir necesariamente con lo religioso en el sentido de que las personas religiosas no tienen por qué renunciar a sus prácticas en su día a día. Creo que tiene razón. Y creo que tenemos que buscar la forma en que las distintas confesiones religiosas y las personas que no tienen ninguna convivamos tranquilamente, desde el respeto. Sobre todo por aquello de que además cada día las sociedades son más plurales y por lo tanto es necesario llegar a una solución.

Es por eso que ante el problema que ha vuelto a surgir de las capillas en las universidades u hospitales nos encontramos con distintas medidas. Yo voy a mencionar tres.

La primera es el laicismo puro. Con esto se quiere decir que no haya espacios religiosos en los lugares públicos. Esto no implicaría que no se respetara la religión de cada unx y sus costumbres. Cuidado con la distinción porque es importante.

La segunda la descubrí ayer mismo leyendo este artículo: Las universidades públicas sufragan 33 capillas de la Iglesia que se mantienen en los campus. Se refiere a las salas multiconfesionales (como la de la imagen de la portada). En una parte dice así:

En los últimos tiempos, como también sucede en los hospitales, las universidades públicas están comenzando a habilitar “salas multiconfesionales”. La pionera fue la que se encuentra en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación de la Politécnica de Madrid, mientras que la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad de Alcalá cuentan con espacios “diáfanos y sin simbología religiosa” para que cualquier alumno, sea cual sea su confesión, pueda encontrar un lugar en el que rezar.

En cuanto a los hospitales, la práctica totalidad de los centros públicos cuenta con capillas católicas aunque algunos, especialmente los nuevos, están creando “salas de culto” que pertenecen a la institución hospitalaria y no a un credo determinado. Ejemplo de ello son el Hospital de San Sebastián de los Reyes y el Universitario de Fuenlabrada, que cuentan con espacios diáfanos, suelos y paredes despejadas, sin muebles ni ornamentos, que pueden ser utilizados indistintamente por cualquier confesión para funerales u oraciones colectivas, previa petición”.

La tercera y última opción sería la de establecer un lugar para cada confesión lo cual me parece profundamente poco pragmático, además de que podría llevar, de nuevo, a privilegios. Hay quien mantiene que si no hay alumnos que profesen el islam, por poner un ejemplo, no haría falta preparar un lugar específico. Pero entonces, ¿si llega una persona que practique una religión que no se haya tenido en cuenta hasta ahora, se tiene que manifestar para que la haya? Es decir, ¿alguien tiene que señalarse con el dedo para que se tenga en cuenta? ¿Y si no quiere tener que hacerlo? Otros problemas: ¿Cuánto espacio requeriría? Es por eso que son las dos primeras opciones las que me parecen más sensatas.

Es un debate interesante que deberíamos abrir. Y es que cada opción va a dar a una serie de problemas. Si optamos por el laicismo sin otorgar un lugar específico ¿qué pasará con las personas que profesan el islam y realizan sus rezos cinco veces al día? Y lo pongo de ejemplo porque en ocasiones sólo tenemos a la religión cristiana en mente, que no tiene horarios y puede ir a la Iglesia en cualquier otra ocasión. Si optamos por la sala multiconfesional podríamos preguntarnos ¿la convivencia sería pacífica? ¿se entendería como un lugar de encuentro? Y si optamos por la última opción ya he dicho algunos problemas.

Como conclusión. Tenemos que hacer el esfuerzo en escuchar a las personas y ver cuáles son sus necesidades. En mi opinión sin olvidar dos cosas: la primera es que hay que acabar con determinados privilegios que la Iglesia tiene en este país y es que creo que es evidente que el problema perdura y en ese sentido, hay protestas al respecto, lo cual me parece lógico. La segunda, respetar a todas las confesiones porque hay que distinguir la diferencia del poder de las instituciones y la convivencia con las personas.

Me encantaría, por último, que la gente diera su opinión al respecto.

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