La dictadura del rotulador.

Hay ciertos mecanismos de poder que son sutiles y que parece que no tienen ningún tipo de repercusión. Hoy voy a hablar de uno de los que he notado en mi vida universitaria este año y que ejerce cierto contraste con años anteriores. Me refiero a la apoderación de la pizarra. Y sí, no es broma.

No sé si esto será común a todos los lugares donde la tiza ha sido sustituida por el rotulador o pizarra blanca. Si es así, quizá y sólo quizá habría que dedicarle más que una pequeña reflexión que puede entenderse a priori con cierta sorna.

La pizarra es un mecanismo comunicativo temporal. Y me imagino que quien se haya enfrentado a algún tipo de presentación, estudios y demás a nivel colectivo coincidirá en que es un instrumento necesario. Lo que vengo a decir hoy es que está siendo arrebatada de las manos del estudiantado. Recuerdo mis días en la facultad de filosofía poniendo anuncios:

  • Se convoca asamblea a esta hora en el aula tal.
  • Manifestación por esto en determinado lugar.
  • Ele profesore no viene…
  • Ay, los tiempos en los que se decidó en la asamble aponer todas las semanas un dato respecto al movimiento estudiantil y la realidad social con el fin de despertar conciencias.
  • Anunciar una conferencia o charla.

Esto no existe en la universidad de trabajo social en la ugr. Se ha instaurado la dictadura del rotulador. Y parecería tema de monólogo si no fuera un síntoma más de que el estudiantado está siendo expulsado poco a poco de sus propios espacios. Las aulas se cierran justo a las 20:00 a pesar de que la facultad está abierta hasta una hora más tarde, las aulas no pueden ser utilizadas a pesar de que están vacías a no ser que las reserves con antelación. Y es que, ya no es nuestro espacio, si es que lo ha sido alguna vez. Y hay que conquistarlo.

La excusa por excelencia me imagino que es que hay ordenadores caros en las aulas que pueden ser robados. Quizá entonces hablar de dictadura del rotulador se haya quedado obsoleto y haya que hablar de la dictadura de la tecnología. Sería cierto… sino fuera porque los rotuladores se guardan bajo llave al igual que la torre del ordenador. El ordenador ha sido la excusa para arrebatarnos la escritura. Y sí, sigo insistiendo en que no es broma.

Pero hoy vengo a llamar a una revolución, llevemos nuestros rotuladores, escribamos en la pizarra, llamemos a las movilizaciones sin necesidad de pasar horas creando un cartel, apoderémonos o reapropiémonos de las clases, de los espacios. Sigamos llamando a la unión gracias a ese especial instrumento que no puede sólo utilizarse para plasmar esquemas, a veces indescifrables, del temario de turno. Consigamos el rotulador o reivindiquemos la tiza. Está claro que la escritura DEBE seguir siendo nuestra. Al igual que las clases, pero eso lo dejo para otro día. El despertar se hace paso a paso.

Desde luego, es algo en lo que pienso insistir desde ahora y que me he dado cuenta, merece la pena desarrollar.

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