Curvando la rigidez

Lo que voy a presentar es la parte que preparé de una campaña contra la gordofobia que tuvimos que preparar mi grupo y yo para psicología social. He cambiado algunas cosas porque no es lo mismo escuchar que leer y en principio estaba pensado para lo primero, pero en esencia sigue siendo exactamente igual.

Quería presentar a alguien que se estuviera quejando de todos los prejuicios e ideas preconcebidas que se tienen de las personas gordas pasando por todas las temáticas centrales donde estas ideas se solidifican. La idea era que se hablara en primera persona pero como no se me ocurrió ningún nombre, podéis ponerle el que queráis a quien habla. No deja de ser un personaje aunque como tal es tan real como queramos imaginarle y es tan real como personas como se identifiquen con elle.

Aviso sobre el lenguaje: En el trabajo original no utilicé el neutro y opté por cambiar el masculino y el femenino indistintamente. Ha sido arreglado. Y sí, es una mejora.

Allá va… Introduciéndonos en la historia en 3, 2, 1…

Tengo un problema y es que haga lo que haga, diga lo que diga, me interese por lo que me interere… seré definida por una sola de mis características: la gordura. Mi gordura entonces funciona paradójicamente: me hace mega visible, indiscreta, me hace ocupar espacio. Al mismo tiempo me hace invisible, me arrebata mi individualidad, me niega como persona y me limita a lo único que se convierte en inteligible en mí, que soy gordo. Esto, señoras y señores, es gordofobia.

Hoy me impongo. Quiero salir de esa palabra que sólo debería aparecer como un rasgo y no como una esencia. Quiero subrayar lo demás, lo que me hacer ser yo, lo real.

SALUD

Si tuviera que empezar por algo empezaría por la salud. Qué vida esta que relaciona gordura y enfermedad. Qué vida esta que hace que la gente a mí alrededor se atreva a juzgar mis hábitos sin conocerme ya que ellos hacen que “esté como esté”. Pues no. Tengo salud. Y si no os importa, si no la tuviera os tendría que gritar bien alto: ¡MI SALUD ME LA GESTIONO YO! Creo que la gordura es el único elemento en el que se culpa a la supuesta persona enferma. ¿Cuándo se ha culpabilizado a alguien por tener cáncer, por coger la gripe, por su dolor de estómago, porque el apéndice se haya inflamado….? Pero insisto, la gordura no es sinónimo de enfermedad. Mi gordura es un rasgo, igual que la delgadez. IGUAL. Pero claro, yo tengo que justificarme, decir que me hago análisis periódicamente y que todo está bien. NO, BASTA. Soy una persona sana y tengo que reivindicarme como tal. Aquí tenéis entonces mi primer rasgo.

Soy una persona deportista, me encanta salir con la bicicleta o a pasear por el campo. Por supuesto mi salud sólo dependerá de mi aspecto y hacer deporte sólo significará que quiero adelgazar, que quiero empezar una dieta, que quiero empezar a cambiar. Como no adelgazaré y tengo que repetir que no, no hago deporte para eso, la gente pensará que sólo hago deporte tres días en esa meta inalcanzable que siempre me rodeará de: lo intenta pero no puede. Ese círculo vicioso que rodea a les gordes. NO. Ando más kilómetros que la media, salgo todos los fines de semana, me he creado una disciplina que cumplo desde hace años. También cojo la bicicleta tres veces por semana a pesar de tener que aguantar miradas que expresan incompatibilidad entre mis mollas y el sillín, entre mi peso y las ruedas. A veces pareciera que lo inanimado, como la bicicleta, pudiera sufrir más daño que yo misma, que tengo sentimientos.

ALIMENTACIÓN

Soy una persona que disfruta del inmenso mundo de los sabores. Puedo, como gorda, disfrutar de la comida o puedo, como gordo, comer tanto como cualquier otra persona. Mi alimentación no me define. ¿Cómo es posible que el deseo último de esta sociedad se haya convertido en que puedas comer sin engordar? ¿Cómo ha sido ese proceso? No deja de inquietarme, con lo mal que va el mundo que esa sea nuestra máxima preocupación.

Pero por ahora yo sólo pido que las miradas constantes y asesinas de mi alrededor no me provoquen vergüenza si me quiero comer una hamburguesa o me miren con ánimo dando por hecho qué quiero si me como una ensalada. Insisto, tengo gustos, individualidad. Soy vegana, vegetariane, llevo una panadería, pastelería, una tienda ecológica…. Lo que no soy es lo que tu cabeza ha construido.

SEXUALIDAD

Disfruto de mi cuerpo. Siento placer. Me toco. Me masturbo. Follo. Disfruto en lo erótico. Pero esto también me es negado. Las relaciones físicas con otras personas me son arrebatadas. Se me mantiene en la sentimentalidad, soy simpático pero asexual. Y no es que lo asexual sea peor, diosa me libre de decir tal cosa. TAMBIÉN HAY GORDOS ASEXUALES. Y es que no, no hemos creado un club o colectivo, que somos personas, diversas y diferentes.

Pero volvamos a mi cuerpo. A mi cuerpo no leído por una vez si no disfrutado. Ese que es rechazado por tantas personas al sentir vergüenza al mantener una relación con una gorda.

Y ahora permitidme que cite a Magdalena Pyñeiro, que lo dirá mucho mejor que yo:

Hace un tiempo un chico nos escribió a Stop Gordofobia: “últimamente todo el mundo se está declarando antigordofóbico, pero los gordos seguimos sin follar”. Ser gorda y estar rodeada de gente que no folla ni ama a gordas  es como ser negra y estar rodeada  de gente que no folla ni ama a negras. No sé si me explico, pero es realmente duro y frustrante. No es que quiera centrarme en esta cuestión sexual o de parejas, pero convengamos que constituyen las formas más íntimas de relacionarse en nuestras  sociedades y esto da pauta de la gordofobia reinante, porque además de machacarnos la autoestima nos lleva a preguntarnos, ¿será su rechazo a la gente gorda en la cama o como pareja extensible a otros ámbitos de la vida? ¿será extensible a mí incluso como compañera?

[…]

Se me viene a la mente un amigo de esos que no folla con gordas, quien un día hablando de estos temas pre pregunta: “Pero Magda, si no me gustan las gordas, y aunque el gusto sea construido, ¿por qué tengo que esforzarme para cambiar y que empiecen a gustarme?”. Sencillo amigo: porque la norma estética te impide disfrutar múltiples formas de placer y bellezas corporales y mentales; porque impide la aceptación de la diversidad; porque es una cuestión de respeto; y por último, por el mismo motivo por el que me esfuerzo en no ser islamófoba, racista o transfóbica: porque discriminar a la gente está MAL. Porque con nuestros actos discriminadores alimentamos la gran maquinaria del dolor y la exclusión, y tenemos que dejar de participar en esto.

Habría poco más que añadir a parte de postrarse ante esta giganta.

PERSONALIDAD

Me cabreo, tengo malafollá, no me río por las gilipolleces que en muchas ocasiones sacáis por vuestra boca. No soy una gorda simpática. ¡¡ES EL APOCALIPSIS!!. Acabo de destruir el único esteriotipo hacia la gente gorda que habla de mí en positivo. Soy punk, grito en los conciertos, sudo, y si tengo que dar patadas para recuperar mi espacio vital, las doy. Mi gordura no me va a frenar. Por supuesto, en mis relaciones personales no voy a aguantar cualquier cosa sólo para no sentirme sole. Quiero un mínimo. Al igual que cualquier otra persona. Y a quien diga que tengo que potenciar mi personalidad para equilibrarlo con mi cuerpo le digo: ¡QUE TE DEN!! ¡ALÉJATE DE MI PEDAZO DE MIERDA! o directamente…. ¡SERÁS (poner palabra malsonante)! Y no, no pido perdón. Rompo con los moldes de la simpatía y la educación, sobrepaso los límites marcados por la sociedad que me quiere esculpir una sonrisa en la cara sólo por mi peso, que quiere que me disfrace de otra persona, que quiere que me calle ante lo que me molesta y que tenga un humor fácil y directo. Por supuesto, aunque lo hiciera, la gente seguiría sin respetarme. Y yo digo entonces: ¿Pá qué? Quiero reivindicar la bomba que llevo dentro. Quiero estallar y expandirme. Quiero EXIGIR respeto.

Al final tendrá razón Naomi Wolf cuando decía eso de que la sociedad esté obsesionada con la belleza corporal tiene más que ver con el comportamiento, con la disciplina que con el físico. A mí se me exije una forma de ser. Y a todas las mujeres también, vayamos a que una delgada se le ocurra en algún momento no preocuparse en engordar. ¡Sería el fin del mundo! O quizá, sólo del patriarcado…

BELLEZA

No soy sinónimo de fea. ¡A la mierda con tus estándares fascistas de belleza y normalidad corporal! No sé exactamente quien decía eso, lo siento por la reapropiación pero es que estamos hasta los genitales de la policía del género, de la belleza, de la clasificación entre la gordibuena y la gordimala. Quiero a mis estrías, a mi celulitis, a mis tetas que sobrepasan la capacidad de mi sujetador. No me castréis. Quiero a mis tetas pequeñas que la gente entiende que no sintonizan con mi cuerpazo. Quiero tacones de punta, finos y altos. Quiero ser fashion, dejada, queer. Quiero ser bello. Sea como sea. Haga lo que haga. Y si soy feo, también reivindico mi derecho a ser feo, ¿por qué no? Mi belleza no lo es todo. Pero metéos por vuestro supuesto hermoso culo vuestros juicios de valor. No los queremos.

Quiero poder descubrir mis mollas y que creen figuras hasta entonces pensadas como imposibles. Quiero a mis curvas, que generan un viaje de armonía desde la cabeza a los pies. Quiero tatuarme, salir en bragas, quiero saltar, bailar desde la exposición. Quiero que me veáis para decir: ¡qué pasada! O quiero que mi belleza sea interna, que también está ahí. No defináis belleza porque es indefinible. El caso es que salgas de mi concepto de belleza y que no crees uno para todes. La belleza es como mi cuerpo: grande, circular e infinita.

Quiero poder vestir apretado, mostrando mi contorno, quiero llevar corsés y disfrutar de lo punk…. ¡Quiero llevar rayas horizontales, aunque me hagan más gorde! ¡Y no, no quiero vestir de negro! O puede que sí, que es un color muy bonito.. Quiero bañarme en una playa nudista, disfrutar del frescor en mi hermoso cuerpo y que las miradas no me reprochen dar mal ejemplo a las niñas cuando lo único que existe es un mal funcionamiento en la mente de los adultos.

Quiero maquillarme, resaltar mis facciones, colorear mi piel y no, no quiero tapar mi belleza natural, sino explotarla de mil maneras distintas. Soy bello, déjenme que me explore. Quiero no maquillarme, no por ser un desastre en lo protocolario y no preocuparme de mi cuerpo, sino porque me gusto. Porque soy belle.

ARTE/ESCENIFICACIÓN

No canto bien. No es lo único que podemos hacer. Sabemos actuar, disfrazarnos, ser sexis en las escenas. Hacemos teatro, música, pintamos, grabamos, creamos… no me limites a mi voz, que por cierto tiene que ser un vozarrón potente para que se relacione conmigo. No, hay gordos con la voz suave y hay gordas con vozarrón. Igual que en el resto de la humanidad.

Dejad de simplificarnos como el amigo o amiga de la protagonista, dejad de simplificar nuestro ser en una hora y media de película. Queremos dejar de ser la amiga gorda que siempre hace el ridículo o que pasa de ser la patita fea a cisne después, por supuesto, de adelgazar. Queremos aparecer en las series y si estamos encima de un escenario no queremos que se nos exija hacer dieta para vender más. ¡Adele se dedica a cantar, por amor al cielo, no es modelo!! Y aunque lo fuera, vaya cuerpazo tiene.

Estoy cansade de los antes y después del mundo del famoseo donde la noticia principal es que Gerard Butler ha aumentado de peso o Kelly Clarkson ha perdido su atractivo. ¡BASTA! Al revés también, donde parece que la profesional sólo empieza a serlo al perder peso. Por poner solo dos ejemplos Josh Pesh o Nicole Richie. Y si solo fueran dos…

Me arrodillo ante Mary Lambert que hace arte empoderando al amor al propio cuerpo. Y permitidme seguir citando a les grandes, pero se lo merecen después de tanta invisibilzación: I know I am because I said, “I am”. My body is home. Fuente: http://www.azlyrics.com/lyrics/marylambert/iknowgirlsbodylove.html

TRABAJO

Quiero trabajar, formarme, ganarme la vida, ser independiente. Tengo vistas al futuro. Quiero ser abogado, médica, veterinarie, azafata, albañil, neidre, arquitecto, física, filósofe o trabajadora social. Quiero hacerlo todo. ¿Por qué yo, por mi gordura no puedo conseguir fácilmente un trabajo? ¿Acaso me impide pensar? ¿Es una contradicción ser gorda y querer esforzarse al máximo?

CONCLUSIÓN

Menos mal que yo sé que mi gordura sólo es un rasgo y que no me define. Menos mal que yo sé que ni siquiera es el elemento más llamativo de mi persona. Menos mal que yo sé que la palabra gordura no conlleva todo este entramado y laberíntico contenido que me desprecia como persona. Antes que gordo, soy persona. Soy un individuo que se genera, se crea, vive. Soy un ser que se conforma, corre, muere. Soy yo, que respiro, trabajo, sobrevivo y disfruto. Soy a la que le gusta follar, hacer gimnasia rítmica, que soy vegetariane y  que estoy más sana que una rosa.

Soy todo lo que no crees que soy.

O puede que lo sea en parte.

O puede que esté totalmente en tu cabeza.

O puede que te dé igual.

Pero si no….

No me definas,

No me discrimines.

Conclusión: métete tus estereotipos en lo más hondo de tu ser. No los quiero, no los queremos, hacen daño y… a quien definen… es a TI.

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