Cien datos chocantes sobre la situación de la mujer en la Unión Europea.

Este texto va a ser un comentario a los datos presentados por este informe. Lo entregué hace dos semanas más o menos, así que si me acusan de plagio tendré que explicar que este blog es mío [<- Que eso sirva de prueba.]. Para hacer la práctica utilizamos la traducción de la profesora, no la pongo por aquí porque a saber si se puede… pero si alguien tiene dudas con la traducción o lo que sea puede preguntarme 🙂

(Mi profesora dividió los datos en variables: empleo, trabajo, familia, salud…. y el comentario de texto bebe de esa separación. La voy a dejar porque la idea es ver cómo se entrelazan).

Nota: Sé que el análisis ha caído en el dualismo, pero el análisis era con el informe, que de por sí cae en el. Así que nada, sé que se podría hacer una crítica al propio comentario.

Bien, allá vamos.

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No tengo ni idea de cuál es la fuente pero la pondré encantade si la pasáis.

Todas las variables que aparecen en el texto intentan presentar una visión global de la situación general de la mujer en la UE en todos los ámbitos de su vida. Y aquí tendríamos la idea fundamental: la opresión a la mujer es transversal, no está cercado a una actividad concreta, sino que es una condición que traspasa la existencia y acompaña desde el propio nacimiento hasta la muerte. Esto provoca que el análisis sea complejo y complicado y que siempre parezca que se puede ir más allá. Se demostrará esta premisa presentando sólo algunas de las relaciones entre las distintas cifras que se presentan en el informe:

Las variables se relacionan unas con otras, explicando la realidad y siendo difícilmente clasificadas de forma independiente por esta razón. En este sentido podemos ver cómo que se dé por hecho que la mujer tiene que asumir los cuidados intercede de forma directa en la familia, y con esto, en el empleo y la educación. Por ejemplo, una situación hipotética podría funcionar así: una mujer consigue un puesto de buen sueldo ─ siguiendo el dato de que el 59% de las personas graduadas en la universidad son mujeres ─, pero al mismo tiempo, empieza en puestos más bajos porque la empresa decide que antes de darle más responsabilidad tiene que mostrar compromiso con la empresa. En este sentido, si formara una familia antes de conseguir ese ascenso «asegurado», las probabilidades de que se estancara serían mayores que las de un hombre ─ en el sentido de que los hombres con hijos menores de 12 años tienen una tasa de empleo significativamente mayor ─. Esto provocaría que la mujer tendría un sueldo menor que un hombre formado con los mismos estudios en el mismo periodo de tiempo, lo que provocaría que las posibilidades de que sea ella quien deje el trabajo para dedicarse a los cuidados sean mayores, generando un bucle generacional que provoca que, a no ser que cambie la dinámica de la realidad y el sistema patriarcal, la mujer siempre esté en desventaja en este sentido.

He creado un supuesto donde tanto la mujer como el hombre tienen el mismo nivel de estudios. Cuando hay una diferencia de estudios esta brecha aumenta de forma exponencial, siendo la mujer quien tiene más posibilidades de dejar el trabajo si se decide tener hijes o se da la circunstancia de que se tenga alguien de la familia que hacer cargo de una persona dependiente.

Siguiendo la línea argumental, el hecho de que estas variables estén unidas provoca que a lo largo del tiempo, sino hay una vuelta al empleo, las mujeres puedan generar ─ como de hecho ha ocurrido y ocurre ─ dependencia económica que les impida tomar otro tipo de decisiones que trascienden estos datos (como divorciarse). Esto interrelaciona, por tanto, con la pobreza y como vemos en el texto, las mujeres enfrentan un mayor riesgo de pobreza que los hombres, con una diferencia del 2%. Además, el hecho de que la pobreza en la vejez sea más significativa en las mujeres que en los hombres también puede estar interrelacionado con el empleo ¿qué pensiones le quedan a las mujeres que no han tenido un empleo remunerado? Mucho más bajo que las que sí lo han tenido, pero de nuevo, la posibilidad de que esto ocurra es menor si se es mujer.

Los cuidados, no obstante, no es algo que desaparezca con esta relación, sino que son algo constante. ¿Cómo van a aumentar los cargos directivos representados por mujeres si las mujeres no ascienden por lo explicado más arriba? Esto explicaría de nuevo, porqué sólo había un 3% de presidentes mujeres en las empresas. Quizá estas son algunas de las razones por las que feministas como Joan Tronto hablen de los cuidados como una cuestión central, no limitando el cambio a un reparto más equitativo de los mismos, considerándolos incluso como una cuestión revolucionaria (Iborra, Yeray, 2016).

Ya en 2011, fecha en la que se recogen estos datos, nos encontramos con que se distingue entre empleo y trabajo, postura radicalmente feminista ya que las tareas en el hogar no dejan de ser un trabajo, aunque no contractual o asalariado, pero trabajo al fin y al cabo.

Respecto a la variable empleo y familia destacaré que el 84% de los hombres no consideran o toman el permiso parental. Esta cifra es terriible pero nos lleva al debate de cómo gestionar una temática compleja y difícil. Yo, siguiendo ideas de Alicia Murillo, pienso que es esencial horizontalizar los cuidados, destruir la familia nuclear tradicional de por sí. Pero no sólo esto, sino que es necesario dejar que quien quiera realizar cuidados los pueda llevar a cabo sin ningún tipo de bloqueo, ya sea administrativo, político, social o cultural. Obligar a una familia a que el padre tenga un permiso cuando la madre quiere el doble del suyo me parece absurdo. Por lo tanto, hay que valorar todos los datos que aquí se presentan. Este cuidado, además, hay que extenderlo no sólo a les niñes, sino a toda persona dependiente. En este sentido, habría que valorar otro dato, el hecho de que el 31% de las mujeres trabaje a tiempo parcial en comparación al 7,4% de los hombres

Relacionaría, por otro lado, la presencia de mujeres en la política con la representación de las mujeres en los medios de comunicación. La política, al menos a distintos niveles más estatales, depende de forma directa de estos medios informativos. Es fundamental para las campañas electorales, por ejemplo, y si hay intereses de por medio, ¿cómo van a proponer a ministras mujeres (sólo el 2%) si según los datos presentados hay cuatro hombres por cada mujer que recibe la cobertura de noticias?

Me pregunto si puede haber alguna relación, por otro lado, entre la violencia en los puestos de trabajo, el hecho de que entre el 40% y el 50% de las mujeres hayan sufrido algún tipo de acoso sexual en su lugar de trabajo fuera del hogar pueda explicarse también porque las mujeres tienden a ocupar puestos más bajos en la jerarquía organizativa de una empresa y por lo tanto, las dinámicas de poder también interceden más en ellas. No obstante, soy plenamente consciente de que aquí intervienen muchísimos más factores relacionados con el patriarcado. Otro a mencionar aquí es el que aparece en el apartado de la publicidad, el hecho de que a las mujeres se les sexualice más. ¿Puede crear esto una imagen social que configure a las mujeres como objetos de deseo que pueden ser adquiridos?  ¿No ocurre lo mismo con el dato de los personajes en los videojuegos y en cómo son creados?

Otro de los factores tiene que ver con la invisibilidad, por cómo las mujeres, siguiendo todo lo dicho, son infravaloradas de una forma u otra lo que provoca de nuevo, más violencia directa. Los datos son simplemente espeluznantes.

Por otro lado, aunque es completamente insuficiente, parece que hay cierto amago de presentar cierta interseccionalidad en los datos, presentando cifras correspondientes a las mujeres migrantes (siendo la diferencia con el desempleo de los hombres migrantes en casi un 3%) o a la discapacidad, pero de este último sector de población ni siquiera se presentan cifras concretas. Me parece curioso, además, el hecho de que comparen a las mujeres migrantes con los hombres migrantes solamente, pareciendo que hay cierta reticencia en estos datos a mostrar el racismo imperante todavía en nuestra sociedad. Más adelante, en la sección de familia e ingresos sí que presentan algunos datos relevantes al respecto. La pregunta que no deja de aparecer en mi mente es: ¿por qué un dato como el de que en la mayoría de los países de la UE, las mujeres migrantes tienen un 30% menos de empleo que las mujeres no migrantes, aparece en este apartado y no en el de empleo? ¿Es porque se relaciona a las mujeres migrantes con la familia de forma directa? Lo cual me parecería algo preocupante. Al igual que este dato podría mencionar el número 45 o 46; o el 43, en este último caso teniendo como elemento central el capacitismo.

Para terminar con la variable empleo, he de mencionar el apunte de que la crisis económica está afectando más a las mujeres que a los hombres, lo que puede indicar la fragilidad de los avances conseguidos, siendo fundamental no acomodarse en unas cifras que en algunos casos ─ sólo en algunos ─ resultan esperanzadoras.

He de decir que este informe se enmarca en un tipo de feminismo concreto: el feminismo institucional. Esto no quiere decir que sean estudios que puedan ser apartados por el resto de feminismos, pero me parece importante decirlo porque este informe al presentar cifras y al ser meramente cuantitativo presenta todo desde un mismo prisma de importancia. Por ejemplo, el hecho de que no haya tantos cargos directivos o líderes políticas con el hecho de que los cuidados estén extremadamente mal repartidos. Mi postura claramente se decanta por los cuidados como tema central. También, a nivel político me hubiese encantado encontrar datos relacionados con los mal llamados micromachismos, como la cantidad de veces que una mujer es interrumpida en comparación a un hombre, o la cantidad de veces que interviene de forma directa en un espacio público como puede ser una asamblea o reunión y esto podría enmarcarse de nuevo con una variable presentada en el texto: la representación de la mujer en los medios. Una pregunta que reluce entonces: ¿las empresas contratarían a jefas de dirección si creen que es una voz que no va a ser escuchada?

Respecto a la variable de medios de comunicación, este sentido, indicaría que he echado en falta el dato de la edad, cuestión en la que insistió por ejemplo la actriz Carrie Fisher en algunas de sus intervenciones. ¿Cómo es posible que prácticamente no haya trabajadoras en el mundo de la televisión y las artes que superen una determinada edad? Además, en los últimos Goya fue un tema bastante presente la falta de presencia de personajes femeninos con la reivindicación de Cuca Escribano. Y de nuevo aquí podríamos mencionar un hecho que interrelaciona variables: una mujer luchando por que cale un mensaje mientras que es un hombre, presentando una gala, quien protagoniza la protesta. Vergonzoso.

Quizá un problema que podemos encontrar es que no dan una definición clara de lo que se entiende por violencia, pudiendo haber problemas entonces para identificar esa violencia y por lo tanto, dando pie a que las cifras sean más altas de lo que aparecen en el informe.

Para terminar, falta la última variable, la de salud, con datos tales como que la depresión es más común en las mujeres que en los hombres o que el uso de tranquilizantes y sedantes es más común en las niñas en edad escolar que en los niños. A esto me gustaría añadir esta información extraída de un artículo publicado en el periódico El Diagonal:

“En primer lugar porque no se valoran los factores psicosociales, la doble jornada, la discriminación y la devaluación patriarcal de las mujeres en la génesis de los problemas de salud mental, y se intentan tratar problemas relacionados con la cultura patriarcal con psicofármacos”.

[…]

“Ni dos o tres veces más locas que los hombres, pero, eso sí, de tres a cinco veces más medicalizadas”. (Valls Llobet, C;  Loio Marqués, N; 2016)

Para terminar, remarcar el hecho de que el feminismo es antimilitarista por definición, por lo que aunque la cifra pueda ser significativa respecto a la diferencia entre hombres y mujeres en los conflictos armados, como feminista esto sí, no me preocupa en absoluto.

Podría extraer más relaciones entre las variables, cómo por ejemplo el hecho de que las mujeres trabajen más hora al día por unir horas de empleo y trabajo en el hogar puede menoscabar su salud; o cómo a más exclusión social, peor salud… pero creo que el objetivo central, mostrar el hecho de que los datos no puedan presentarse de forma individual, es algo que se ha conseguido en estas páginas.

Bibliografía

Valls Llobet, C; Loio Marqués, N. (2016) Psicofármacos: ¿Todas locas o un gran negocio? El Diagonal. [Último acceso 21 de febrero de 2017. Disponible en: https://www.diagonalperiodico.net/cuerpo/31337-todas-locas-o-gran-negocio.html]

Yeray, Iiborra. (2016) Entrevista a Joan Tronto. Cuidar no es más natural para las mujeres, lo hacen por el privilegio de los hombres. Eldiario.es. [Último acceso 21 de febrero de 2017. Disponible en: http://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/Cuidar-natural-mujeres-privilegio-hombres_0_564493953.html]

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